Un Diablo Rojo salva manatíes

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Héctor Guzmán, un biólogo marino del

“El Bute”, un viejo diablo rojo modificado, es ahora la nave de investigación del último proyecto del biólogo marino Héctor Guzmán del STRI.

“El Bute”, un viejo diablo rojo modificado, es ahora la nave de investigación del último proyecto del biólogo marino Héctor Guzmán del STRI.

Tropical Research Institute ha encontrado una buena manera de utilizar un bus diablo rojo. Él lo convirtió en una nave de investigación para rastrear manatíes.

Los viejos buses de la ciudad de Panamá, frecuentemente pintados con arte pop estridente y llamados diablos rojos por la reputación de manejo desordenado de sus choferes, ahora han sido reemplazados por vehículos modernos.

El diablo rojo de Héctor Guzmán ahora se desliza suavemente a lo largo del río Sixaola en el lado caribeño de la frontera entre Panamá y Costa Rica con un cargo de equipo que incluye un sonar lateral de exploración de doble frecuencia, una selección de hidrófonos, comida y tiendas.

Los manatíes adultos miden 10 pies de largo y pesan alrededor de 1,000 libras, así que estos tranquilos mamíferos marinos no son difíciles de avistar en lugares como Crystal River, Florida. Las turbias aguas del Sixaola son otra historia. El equipo de Héctor cuenta manatíes utilizando el sonido pasivo (escuchándolos) y activos (usando un sonar de frecuencia doble) y telemetría o marcando a los animales. “Este es un enorme reto para nosotros,” dijo Héctor, que ha rastreado ballenas jorobadas en el Pacífico y observa a los corales alrededor de Panamá. “Esta es la primera vez en mi vida que estoy trabajando bajo agua con algo que no puedo ver.”

Hacer un censo de la población de manatíes alrededor de las costas entre las fronteras de Panamá y Costa Rica es un proyecto bilateral para conocer la biodiversidad del área. Mientras que grandes zonas de la cuenca del Sixaola están protegidas; la deforestación, el turismo, la caza y los agroquímicos están amenazando la flora y fauna del río. El proyecto financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo y el Fondo para el Medio Ambiente Global de las Naciones Unidas, tiene como fin crear esquemas de conservación más robustos para el área.

Héctor dijo que: “el proyecto no sólo está tratando implementarse en los parques, sino también influenciar toda el área. El mismo incluye una evaluación de las fuentes de polución, el uso de la tierra y un componente para la biodiversidad.”

Los manatíes están entre los animales más icónicos del Sixaola que incluyen jaguares y tortugas laúd. Se estima que entre 20 y 150 manatíes viven en la zona. El trabajo de Héctor durante el resto del 2013 en colaboración con su colega de la Universidad de Costa Rica, Mario Rivera, no solamente hará una estimación más precisa de la población, pero también revelará sus hábitos alimenticios y de apareamiento. El equipo de Héctor también hará recomendaciones sobre conservación. “Nuestra meta principal es por supuesto protegerlos.”

Huesos Viejos

Años atrás había muchos manatíes en el Sixaola. Héctor cree que la polución es la actual amenaza principal de estas criaturas, pero ellas han sido víctimas de los cazadores por años. Parte de esta investigación es un poco de historia ecológica. Una familia (ahora retirada) de cazadores de manatíes le mostro un cementerio de manatíes. Las muestras podrán contribuir al análisis genético que él realizará en animales vivos. Desafortunadamente, algunos de ellos han sido destruidos por el desarrollo urbanístico, pero si logro conseguir algunas muestras sería fabuloso” dijo el biólogo.

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