Los pozos termales de Caldera

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Por Milagros Sanchez Pinzón

A pocos metros del margen del río Chiriquí, en la comunidad de Paja de Sombrero, distrito de Gualaca, se localizan varios pozos de aguas termales a los que son fáciles de llegar. Conocidos como los pozos de Caldera, estas muy bien conservadas piscinas se encuentran a aproximadamente una hora de viaje en automóvil desde David y pueden ser accedidas por una módica suma.

Por decenas de años, turistas nacionales y extranjeros han llegado a estos pozos escondidos entre las montañas chiricanas para aliviar el dolor y hasta curar enfermedades con un proceso de hidroterapia que se aplica por inmersión, irrigación y masajes. Las aguas favorecen la circulación, producen relajamiento y tienen propiedades anti-inflamatorias y analgésicas. Además de las ventajas terapéuticas del agua, muchos vienen a disfrutar del cobijo del variado bosque circundante.

Los nueve pozos de Paja de Sombrero tienen temperaturas que oscilan entre los 39° y los 42°C, característica que los ubica como aguas mesotermales (de temperaturas medias). Una ciénaga canalizada en la propiedad ha mejorado la circulación de las aguas. La finca en donde se encuentran estas fuentes de agua se dedica a las crías de patos, codornices, conejos, gansos, cabras, ovejas, palomas de abanico y pavos reales. También hay animales amaestrados, un búfalo y un toro, que ofrecen un simpático espectáculo a los visitantes.

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