La Revolución Guna, memorias teatrales

Daniel Mendez (center / centro)

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Por Howard Walker

Nuestro corresponsal nos ofrece este relato acerca de una reciente obra que retrata la vida de un acontecimiento clave en la historia panameña.

Son noventa años desde la Revolución Guna de 1925. Lucharon ferozmente, pero las consecuencias llegaron al comienzo de la época actual, con las relaciones pacíficas entre la República de Panamá y el pueblo Guna. También dio a la creación de un territorio prácticamente autónomo, nombrado actualmente como Guna Yala. Esta historia de conflictos entre oprimidos y opresores son cuestiones de leyenda. Son muy emocionales las promulgaciones llevadas a cabo en las islas Guna cada año por los descendientes de los abuelos guerreros, Dad-Dummad, que salieron en sus canoas para poner fin a la amenaza a su cultura.

El mes pasado, la invitación era en el Teatro Anita Villalaz, Casco Antiguo, donde una espectacular obra teatral, titulada “Urrigan-Guerreros”, tuvo la casa llena. (Urrigan es la palabra Guna para hormigas guerreras). Daniel Méndez Ávila, productor, actor y director nacido en Playón Chico, escogió un tipo de ópera que incluía ballet tradicional, canto y baile, para retratar vívidamente la acción robusta.

Un final victorioso

Un final victorioso.

La Revolución Guna se refiere a los hechos producidos en 1925, en la que los indígenas Gunas se rebelan ante las autoridades panameñas, que obligaban a los indígenas a “occidentalizar” su cultura a la fuerza. En esta revolución se proclamó la República de Tule, de corta existencia. Cuando se unificó nuevamente con Panamá, los Gunas con el aval del gobierno panameño, se creó un territorio autónomo llamado la comarca indígena de Guna Yala, que garantiza la seguridad de la población y la preservación de la cultura Guna.

Daniel Mendez (center / centro)

Daniel Mendez (center / centro).

Patrocinado por el Instituto Nacional de Cultura (INAC), el trabajo fue realizado por un grupo de talentosos jóvenes artistas Gunas. La arrasadora coreografía de Nick Díaz, transportó a la audiencia a través de las tensas décadas antes de la fatídica sublevación.

La mayor parte de la música era del maestro / compositor, Marden Paniza. Los cantantes, entre ellos Jordi Alvarado, entregados en convicción y espíritu.

Las escenas finales sobre la victoria se realizaron con un considerable fervor patriótico de los jóvenes Gunas y fueron recibidas con entusiasmo por sus muchos compatriotas Gunas entre la audiencia.

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