La vida isleña

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On-the-Water by Ilene Little

La vida isleña es un contraste entre lo sublime y lo ridículo. El estilo de vida en general es sublime, pero tratar de comprar víveres y provisiones para que después sean llevados por barca puede ser ridículo, especialmente si tiene que descargarlos todos en la playa.

La vida isleña tiene mucho que ofrecer. Sin embargo, usted debe planear por adelantado para todos los posibles escenarios. Debe adaptarse al ritmo de la isla, de lo contrario pronto estará mudándose a otra parte.

Lo que todo el mundo adora de su tiempo en las islas son los aspectos visuales y sensuales de vivir junto al mar y lejos de los ruidos de la ciudad.

La vida isleña

Residentes de la islas descargan víveres de la barca que los trae semanalmente.

En la vida isleña cada día es vacaciones, con mañanas soleadas y atardeceres tropicales. Los amaneceres son tranquilos y frescos, mientras que los atardeceres no es algo que observa, ellos pintan el final de su día con colores que inspiran reflexiones personales.

Donde nosotros vivimos al lado de un acantilado, los pelícanos vuelan a la altura de los ojos a medida que se va poniendo el sol. Es realmente idílico y ejemplifica el por qué tantas personas visitan Panamá. Durante esta época del año, hay una brisa constante y usted nunca se siente cansado del sonido y espectáculo de las olas.

Nuestro despertador es el sonido de las pangas que pasan cerca de la orilla camino hacia los puntos de pesca o transportando pasajeros entre islas. Las pangas son botes de pesca tradicionales con motores fuera de borda.

Después de un tiempo podrá reconocer el sonido individual de los motores de los botes o de su sistema de sonido. “Allí va Tito, por qué estará aquí tan temprano.”

No tiene que prender la televisión para saber cómo será el clima. Si el sonido del viento no se lo dice primero, entonce los ruidos que hacen las pangas tratando de cortar las grandes olas lo alertarán sobre la condiciones adversas del tiempo.

Lo que le espera cada mañana es un estilo de vida que incentiva y hasta algunas veces necesita de más actividad física que lo que la gente de la ciudad está acostumbrada.

Atardecer, foto del residente de Isla Saboga, John Power

Atardecer, foto del residente de Isla Saboga, John Power

Por ejemplo, al recibir la barca para descargar sus víveres, necesitará más que un poco de fuerza que la que requiere para cargar un cartucho lleno de alimentos del supermercado y ponerlo en su auto.

En una isla camina más por necesidad que por hacer una rutina de ejercicios y actividades como ir de pesca, nadar o snorkeling, lo mantendrán físicamente activo, ágil y mentalmente alerta.

Muchas personas que sufren el dolor de artritis crónica en las articulaciones se sienten jóvenes y más flexible nuevamente, cuando están en Panamá.

Prosperar en una isla requiere de un alto nivel de autosuficiencia, lo que tiende a reforzar la tendencia de sentirse más joven.

Donde lo sublime se torna en ridículo es cuando hay que lidiar con la logística de traer los víveres y provisiones para sostener su estilo de vida en la isla. Puede ser frustrante.

“Vivir en una isla puede ser un paraíso o un infierno. Si usted no era bipolar antes de mudarse aquí, lo será una vez que haya vivido bajo estas condiciones por un tiempo.” Esas son algunas de las descripciones que provocan una buena carcajada entre los residentes de la isla, quienes reconocen la verdad sobre los trabajos que se pasan versus la belleza del estilo de vida isleño.

Aquellos cuyas vidas mejoran con el estilo de vida isleño encuentran su propio ritmo, cuando tiempo deben pasar en la isla y por cuánto tiempo deben abandonarla. Visitar http://islasaboga.com

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